07 Sep, 2009
Joan Gómez Pallarès: el vino como un ciclo (sin motor)
Publicado por: Manuel Gago. En: General
Joan Gómez Pallarès tiene uno de los blogs más longevos del panorama enológico español: De Vinis. Amante de la tierra, del cultivo y del Mediterráneo, su tercer apellido podría ser Curiosidad.
Quién soy
Mi relación con el vino nace hace ya demasiados años con la Kina San Klemente da unas ganas de comerrrr!!! Vengo almacenando recuerdos, olores, sensaciones de la naturaleza desde niño y me he dado cuenta de que donde mejor puedo desarrollar esa parte de mi persona es en mi relación con el vino. No me interesa el vino sin más, sino mi relación con la naturaleza a lo largo de todo el año a través de la cepa: auscultar su letargo en invierno, emocionarse con las primeras hojas y botones en primavera, seguir el crecimiento de la planta y del fruto en verano, vendimiar, la fermentación, un nuevo vino. El ciclo del vino es el de la inmortalidad, devenir cíclico de las estaciones que nos bebemos cada vez que nos asomamos a una copa de buen vino. Me gusta explicar estas sensaciones en el blog y compartir experiencias con los lectores.
Cuestionario enóloco
¿Cómo fue tu primera vez?
…que descubriste que te gustaba el vino, entiéndase…
Seriamente, en Catañunya uno descubre que el vino es algo serio con el cava. No hay celebración familiar, ya de niños, en que el cava no salga a la mesa. Para los pequeños siempre hay el permiso para unas gotas…ni me acuerdo, pues, de la primera vez.
¿Con qué vino?
Y si no te acuerdas, con qué vino te hubiera gustado que fuese…
Queda dicho, pero tengo claro que fue con un cava. Ya de adulto, la primera vez que me recuerdo dando un paso firme en mi pasión por la comida y el vino es una reunión de tres amigos en casa de mis padres. Su ausencia, el hambre del adolescente (17 años tenía), hicieron estragos: un gran solomillo a la plancha acompañado de una botella del mejor Rioja (puede parecer que quiero quedar bien, pero era un Rioja, no diré la marca…) que mi padre guardaba, todo ello hecho no como gamberrada o intentona de botellón de lujo, sino por pasión, constituye mi primer recuerdo serio con el vino. Lo disfruté, vaya, y lo mejor de todo fue que mi padre no se enfadó, ni mucho menos. Cuando he sido yo quien ha tenido hijos, he procurado siempre mostrar la misma generosidad y ganas de compartir que mi padre mostró conmigo.
¿Blancos, tintos, rosados, espumosos, dulces o de la tía Asunción?
Con total sinceridad, me da igual. Soy de los que gustan de cualquier buen vino, sea del tipo que sea. Sólo tiene que ser bueno y tiene que apetecerme. Hace ya años que no tomo vinos por quedar bien o porque toca esto o lo otro.
¿Eres capaz de aguardar años para tomar una botella o no te para en las manos?
Puedo aguardar, en efecto, si tengo claro que la botella lo necesita. Pero si no lo tengo claro o ese vino me está llamando de hace días, soy capaz de hacer barbaridades y de cometer auténticos “botellicidios”.
¿Jóvenes o con experiencia?
Depende del momento. Soy persona que atiende sus gustos y me encanta tener caprichos vínicos y satisfacerlos.
¿Armarito con temperatura, bodega en condiciones, trastero o vil estantería-almacén en la cocina?
Tengo armario ad hoc, aunque no para muchas botellas. Lo guardo para aquello que amenaza más seriamente con refermentaciones. Tengo trastero y estanterías, que no son viles, sino que han sido montadas en un lugar de la casa sin luz, con buena temperatura, casi a modo de bodega en condiciones, que no tengo…
¿Tienes manías o rituales vinculados al vino?
Como lo guardas, como lo abres, como lo sirves…
No tengo manías pero me gusta mucho hacer las cosas bien en la guarda del vino y en su servicio, sin chorradas ni liturgias, pero atendiendo en cada momento a lo que el vino necesita. Por lo demás, me considero un friki absoluto de las copas y de los decantadores. En eso sí soy maniático: intento tomar siempre cada tipo de vino en la copa que, en mi opinión, le vaya mejor: no siempre están tan claras las cosas en este campo…
¿Cómo se toma mejor un gran vino: sólo, en pareja o en multitud?
A mí me gusta más con poca gente, no es necesario estar solo ni en pareja, aunque sí me parece imprescindible que si se trata de un gran vino, la gente con la que lo tomes sea sensible al tema, no digo entendida, conste, pero sí sensible y abierta a conocer lo que va a probar.
¿En la tienda de vinos de tu barrio te conocen por el nombre?¿Y en las otras de la ciudad?
Me conocen en la del barrio, en las de la ciudad y en las de algunos otros lugares. Me cuesta mucho estar en cualquier sitio, ver una tienda en condiciones y no entrar, husmear a fondo, charlar y salir con algo en la bolsa.
Qué vino recomendarías a tu mejor amigo
No te preguntaremos por cuál recomendarías a tu peor enemigo…
Eso depende del amigo, claro, y de los gustos que le conozca, pero mi tendencia es la de hacer probar a mis amigos cosas nuevas, cosas que sé que les pueden sorprender y agradar porque no saben qué son. Por supuesto, siempre también cualquier vino que a mí me haya emocionado.
¿Con cuál de los cinco sentidos querrías recorrer la Rioja y por qué?
A sabiendas de que seguro que la organización te asigna otro…
Qué malos sois. ¿La verdad? Quiero el sentido más difícil, el que la ortodoxia menos relacione con el disfrute de un vino: por ejemplo, me encantaría estrujarme los sesos con el “oído” o con el “tacto”. Con cualquiera de esos dos, más el primero, ¡me conformo!







